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La muralla medieval de Ciudad Real deja rastro en las inmediaciones de la Plaza de Toros

/Lidia Rodríguez/

Las obras del entorno de la Plaza de Toros han sacado a relucir unos interesantes descubrimientos. Se trata del foso donde se asentaban los cimientos de la muralla medieval que rodeaba Ciudad Real, y que fue destruida en los años 40. Los muros que han aparecido en son las cimentaciones de las casas que se construyeron tras derribar dicha muralla.

Así lo han anunciado este miércoles, el concejal de Urbanismo, Alberto Lillo, el arquitecto municipal, Emilio Velado y el arqueólogo Miguel Ángel Hervás, quienes han dado a conocer, esta mañana a los medios, los hallazgos que se han producido en las inmediaciones de la Plaza de Toros de la fosa de cimentación por donde discurrió la muralla de la ciudad. Todo ello tras realizar tres sondeos en la zona debido a que un tramo de la muralla pasaba junto a la ronda, actualmente en su mayoría desaparecida, pero de la que existe mucha documentación al respecto.

“Estos estudios arqueológicos han dejado ver la huella de dónde estaba la muralla, con una anchura de 2,40 metros de ancho”, explicaba Lillo, añadiendo que las obras del entorno de la Plaza de Toros, que cuentan con un presupuesto de 600.000 euros, van a dar lugar a una nueva zona de parque infantil, una zona de ejercicio para mayores y una zona para “relax y descanso”.

Según explicaba Hervás, estos restos de viviendas de la época, tienen “un alto valor documental”. Sin embargo, no es posible “musealizar” estas excavaciones y exponerlas al público porque se erosionarían y deteriorarían fácilmente por las inclemencias meteorológicas y otros factores externos. Por eso ahora se protegerán estos vestigios para su conservación, y en el pavimento que se podrá en superficie, se marcará por dónde discurría la muralla para su conocimiento por parte de los vecinos y visitantes.

En el primer sondeo realizado se encontró la fosa de cimentación de la muralla de 2,40 de espesor y 1,20 de profundidad, que está excavada en el sustrato geológico. “El interior de esta fosa aparece revestido de una costra de mortero, que serían los residuos del material de trabazón de este cimiento. Además, en la fosa había mortero disgregado y piedras sueltas procedentes del espolio de la muralla, y el resto de la fosa estaba relleno por una masa de basura industrial”, informaba el arqueólogo.

Además, utilizando los antiguos planos topográficos de la muralla medieval de 1857, 1886 y de 1925, se han superpuesto con el plano previo a la demolición de las viviendas que había en la zona. Así se ha podido comprobar, ahora también con estas evidencias el discurrir de la muralla por esta zona sobre el terreno, encontrando el cimiento de la fachada oeste de las viviendas demolidas y un muro intermedio.

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